INFORME SOBRE EL LEGADO HISTÓRICO Y PATRIMONIAL

DEL PASEO DE SAN TELMO EN EL PUERTO DE LA CRUZ

El Cabildo Insular de Tenerife, a través de Turismo de Tenerife, en colaboración con el Consorcio de Rehabilitación y Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, pretende realizar la el proyecto “MEJORA Y ACONDICIONAMIENTO DEL PASEO DE SAN TELMO”  dentro del programa del Plan de Modernización, Mejora e Incremento de la Competitividad del Puerto de la Cruz. En el actual proyecto de “MEJORA Y ACONDICIONAMIENTO DEL PASEO DE SAN TELMO” se contempla, utilizo las mismas expresiones de los redactores, la supresión del actual mobiliario y la sustitución por otro, que supone nuevos bancos, nueva vegetación, supresión de pérgolas, despejar el paseo, tratamiento de fachadas, entre otras, además de la eliminación del muro, porque carecen de valores patrimoniales, al considerarlo producto del proyecto de Joaquín Jalvo en 1975. Así pues, los elementos existentes hoy en el PASEO DE SAN TELMO los considera de nulo interés patrimonial a conservar. Contó con el dictamen favorable de la Comisión de Patrimonio Histórico de fecha del 5 de noviembre de 2012. Según los responsables del proyecto, las obras a realizar respetan escrupulosamente toda la normativa aplicable en sus aspectos técnicos y de respeto a la zona considerada Bien de Interés Cultural (BIC) la ermita de San Telmo, con categoría de Monumento, y su entorno, incluido el único tramo de muralla que se conserva de la antigua batería de San Telmo.

Con un presupuesto que asciende a 1,6 millones de euros, el proyecto “MEJORA Y ACONDICIONAMIENTO DEL PASEO DE SAN TELMO” se presentó en una rueda de prensa el día 5 de febrero del año 2013. La actuación consiste, entre otras obras, en la sustitución del pavimento de canto del río blanco por piedra porosa, construcción de un voladizo de madera para ampliar el paseo, colocación de nuevo mobiliario urbano, desaparición del muro histórico actual para colar en su lugar una barandilla de acero inoxidable rematado con madera, y tratamiento de fachadas.

Cuatro meses después empezaron a escucharse las primeras muestras de desacuerdo entre un amplio sector de la población, desde historiadores, doctores, profesores, investigadores, especialistas, turistas y vecinos que conocen la historia, la cultura y la idiosincrasia del lugar, hasta llegar a formarse una asociación, Plataforma Ciudadana Maresía. Gran parte de la población considera que todo el tramo del Paseo de San Telmo (desde la ermita de San Telmo hasta la calle Santo Domingo) tiene valor funcional, histórico y patrimonial, razones por lo que es justificable su protección. La entidad Plataforma Ciudadana Maresía me ha solicitado elabore un informe geográfico e histórico para ver si en el perímetro del paseo desde la ermita de San Telmo hasta la calle Santo Domingo tiene valor patrimonial alguno para su posible protección. Sin duda alguna, la desaparición del muro que atraviesa longitudinalmente y la colocación de un nuevo mobiliario urbano son los ejes vertebrales sobre lo que gira gran parte del cuestionado proyecto “MEJORA Y ACONDICIONAMIENTO DEL PASEO DE SAN TELMO” por una gran parte de la ciudadanía de las islas, y en particular del Puerto de la Cruz, no así el tratamiento de fachadas para su mejora y armonización con el entorno. Los diferentes organismos oficiales de la administración y mandatarios pretenden sustituir el muro y el actual paseo porque no lo consideran un valor patrimonial histórico a conservar, mientras que los que no comparten el proyecto consideran el muro y el actual paseo de valor a conservar, el primero por su valor histórico y paisajístico y el segundo por ser una huella de la intervención del artista César Manrique. ¿Es o no es el muro de San Telmo una construcción histórica? ¿Hay algún valor patrimonial en el actual mobiliario urbano?. Vamos a razonar por separado estos dos aspectos del emblemático rincón de la ciudad, así como el valor paisajístico del actual  PASEO DE SAN TELMO.

Antes de empezar con el análisis histórico me gustaría adelantar algunas premisas sobre una cuestión: ¿qué patrimonio se merece conservar?. El muro, tal como está hoy, es un icono del turismo contemporáneo y también un símbolo de identidad del paisaje marino y urbano del Puerto de la Cruz. Es pues, un paisaje histórico dentro del conjunto urbano de la ciudad, acción de la actuación del portuense desde hace décadas que no necesita de la destrucción de sus valores patrimoniales. Sin embargo, carece de Bien de Interés Cultural (BIC), y la Administración local no lo considera de valor patrimonialluego no justifica su protección. Más allá de la normativa en uso,  siempre interpretable según quien la maneje, la protección del patrimonio es un terreno tremendamente pantanoso porque cada organismo de la Administración (ya sea Ayuntamiento, Cabildo u otro similar) tiene su catálogo de BIC para protección de bienes muebles e inmuebles, pero muy variable a la hora de aplicar su propio criterio a otros niveles, ya sean sobre calles, pavimentos, paisajes u otros bienes inmateriales donde intervienen más las razones de sensibilidad que las razones materiales. Es una compleja y larga  discusión entre geógrafos, antropólogos y técnicos de las instituciones que por razones obvias aquí no nos podemos detener, pero sí podemos establecer una premisa: pretender acercarnos al Paseo de San Telmo barajando los parámetros de BIC o no BIC no contribuye en absoluto a un debate serio, científico del tema en cuestión. De lo que se trata es ver si hay algún elemento cultura, patrimonial que justifique su protección.

El muro que recorre longitudinalmente el PASEO DE SAN TELMO en el Puerto de la Cruz es histórico y, como tal, se debe de rehabilitar, pero no eliminar o destruir. Para tal afirmación me he basado en la consulta de las fuentes disponibles, entendiendo que las fuentes constituyen la materia prima de la Historia. En sentido general, las fuentes históricas escritas son de dos tipos: primarias y secundarias. Lamentamos que las fuentes escritas primarias, apoyo básico para construir la Historia, fueran destruidas tras el incendio del archivo local en 1925, por ello, he recurrido a las secundarias, historiográficas, las que se elaboran a partir de las fuentes primarias. Las únicas fuente escritas existentes es la del historiador, cronista y alcalde José Agustín Álvarez Rixo, en sus Anales del Puerto de La Orotava (1701-1872), las del decano de la historia de Canarias, José de Viera y Clavijo, en su monumental obra de Noticias de la Historia General de las Islas Canarias, y la del general José María Pinto de la Rosa Apuntes para la Historia de las Antiguas  Fortificaciones a las Islas Canarias, rescatada por el coronel Juan Tous Meliá.  

 El muro del Paseo de San Telmo

 Según se desprende de las Sinodales del Obispo monseñor Pedro Manuel Dávila y Cárdenes, la batería de San Telmo no existía en el año 1733,[1] sin embargo, Viera y Clavijo, en la Historia General…, afirma que en 1707 “el general había mandado entregar al nuevo gobernador del Puerto de Orotava [Puerto de la Cruz], municiones y pertrechos… que había nombrado un capitán de trincheras y un castellano de la batería de San Telmo.[2] La batería, hoy desaparecida, pertenecía al “Ramo de la Guerra” y era de planta poligonal irregular y consistía en una garita y un pequeño repuesto. En el centro aproximadamente de la batería existía una capilla y sacristía que no pertenecía al ejército.  Medía unos 1.302m² con 94 centímetros. Hoy solo se conservan la garita y la ermita de San Telmo. Estaba rodeado por un parapeto de mampostería ordinario de barbeta de unos 80 centímetros de alto y como la batería de Santa Bárbara, la explanada era de loseta basáltica.[3] Estaba situada sobre unos riscos bastantes elevados y escarpados sobre la ribera del mar y solía, en muchas ocasiones, estar batida por sus olas. Hacia el naciente no había construcción alguna. Sola la otra batería San Carlos, construida en 1770, y la extensa costa de Martiánez y terreno rústico cultivable. 

Desde la batería San Telmo se llegaba a la calle de Santo Domingo para entrar al grupo poblacional del caserío a través de un paseo de tierra intransitable. A solicitud hecha por el Personero y Administrador de la Real Aduana,  Matías Gálvez Gallardo en el año 1767 se procedió a la construcción de una muralla,[4] pues el paseo “era una empalizada a trechos, piedras y riscos”, es decir, era un cerco, que la muralla se remató con un muro. El muro es el remate de la muralla que se levantó en el momento de la necesidad de proteger a los viandantes, cada vez mayor en número, tras la urbaniza­ción del paseo de San Telmo iniciado en el siglo XVIII, y para alejar la peligrosidad por su altura con respecto al nivel del mar, alrededor de cuatro metros, y, por último, combatir la maresía que ataca con agresividad por la acción de los vientos del NN y WNW.[5] De hecho, la toponimia del lugar es muy alusiva a lo expuesto: “Punta del Viento”. Siendo Alcalde Real Bartolomé Miguel de Arroyo en el verano de 1797 se empedró el paseo, “el cual era antes un guijarral, como casi todo el piso del pueblo”.[6]  Es evidente que el muro fue, en sus inicios, la prolongación del parapeto de mampostería ordinario que  rodeaba la batería.

En un informe sobre la batería de San Telmo, el 10 de octubre de 1843 se decía por la Comandancia de Ingenieros, lo siguiente:

 Desde la calle de Santo Domingo se entra en la que conduce a esta batería [San Telmo] que solo tiene casas por la derecha, y por la izquierda está la costa sobre roca bastante elevada y como para a cubierto a la batería y en defensa del fondeadero  del Rey  que está a su frente, hay un parapeto corrido siguiendo la configuración del terreno de ángulos muy obtusos, siendo su total longitud de 174 varas hasta la batería que es el extremo derecho de esta atrincheramiento habiendo cerrado su emplazamiento con la fuerte estacada que tiene.[7]

 Según los relatos históricos expuestos, el muro que recorre longitudinalmente el Paseo de San Telmo por el linde norte fue construido sobre 1767. Su existencia data del siglo XVIII y se construyó por razones muy concretas, entre ellas, facilitar la circulación de los viandantes, evitando las molestias de la brava maresía.

Otra fuente histórica, la iconográfica, el repertorio fotográfico y pictórico que nos ha llegado hasta nuestros días. Este nuevo soporte  documental nos ilustra como ha sido el muro a lo largo de las décadas pasadas. Es imposible mostrar la enorme cantidad de fotos, óleos y pinturas del lugar, preferido por fotógrafos  y artistas por su encanto paisajístico y rincón pintoresco. Pero, a través de la documentación iconográfica se percibe el desarrollo histórico del muro: ha sido de mampostería blanco, con ligeras modificaciones de altura y estrechez. El mismo fue utilizado desde la década de los cincuenta del siglo pasado, tras la afluencia de turistas a la ciudad, lugar de venta de productos artesanales y manufacturas marroquíes. Solamente sufrió intervención en la misma década para adaptar los voladizos de lona transparente para los hoteles Cariver y luego para el Rancho Grande y la realización de la plazoleta en el Desembarcadero del Rey, por sugerencia de César Manrique.

Según las pruebas aportadas, escritas e iconográficas, el muro de San Telmo no es de fecha reciente. Fue construido en 1767. No se puede negar esta evidencia histórica. El muro de mampostería de color blanco ha perdurado a lo largo de su historia desde el siglo XVIII hasta que fue alterándose con el paso del tiempo para adaptarlo a nuevas necesidades. Cuando corría el lustro de 1955 y 1960 se introdujeron cambios importantes. Como he señalado, se permitieron la colocación de dos voladizos como restaurante al Rancho Grande y al hotel Cariver que permanecieron hasta el primer lustro de 1970, cuando el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz decide realizar la última intervención en el paseo en el año1975, según proyecto de Joaquín Jalvo. Con estas obras se realizan las actuales escaleras y rampas para acceder a la zona de baño y se recubre de piedra basáltica el resto del muro, percatándose, a partir de entonces, un cambio de la fisonomía de este rincón emblemático. Se sustituyó el muro de mampostería blanco por el de piedra basáltica. Los únicos tramos que son de fecha reciente (1975/1976), es decir nuevos, de piedra basáltica, son: a) el de la calle de Santo Domingo, cuando se derriban las casas terreras donde estaba el restaurante  «Bélgica», inaugurado el 27 de noviembre de 1955 por el belga Albert Verburgh, para lograr el actual mirador de la “Punta del Viento” y realizar los accesos a los restaurantes situados debajo del mirador, y b) la plazoleta en el Desembarcadero del Rey de César Manrique, realizado en el naciente dentro del mismo plan de remodelación del paseo comenzado en 1975. Este lado del muro sufrió una gran transformación.

El proyecto de Joaquín Jalvo Jiménez respeta el muro que siempre ha existido. Lo único que hace él es descubrirlo con piedra basáltica, y que casualidad que es el mismo tipo de piedra basáltica del muro que bordea la playa de Playa Blanca en Lanzarote. Piedra basáltica que se utiliza en el muro del PASEO SAN TELMO de alto valor por su procedencia. Un informe del jefe de la Policía Local, Francisco José Gómez, con fecha del dos de octubre de 2013, pone de manifiesto el gran valor económico e histórico de los elementos utilizados en la construcción del muro por tratarse de piedras centenarias talladas a mano procedentes de inmuebles históricos derribados del casco. Asegura que sería “una pérdida inasumible que estas piezas puedan perderse en el desmonte, acaben en un vertedero o en alguna propiedad particular”.[8]  

La idea de recubrirlo fue de César Manrique, según Pedro Antonio Fuentes, como veremos a continuación en el siguiente epígrafe.

 La intervención de César Manrique

 ¿Qué tiene en común el muro con el mobiliario convertido en icono del actual Paseo de San Telmo y  reclamo también de su conservación?.

Contemplando la historia de la zona, el número de elementos del Paseo de San Telmo está en sintonía con el muro blanco que bordea la ermita y el que se conserva en el Complejo Martiánez, ideado por César Manrique. El conjunto responde  a la filosofía de la estética que el artista lanzaroteño defendía: integrar el blanco en el paisaje, en el entorno. La Plataforma Ciudadana Maresía también lo veía así  y se opuso al proyecto. Los técnicos de la administración niegan la autoría de César Manrique en el diseño del paseo. ¿Intervino el artista César Manrique en el diseño del Paseo San Telmo?.  Antes de responder a esta pregunta es necesario acercarnos a la obra de César Manrique en el Puerto de la Cruz. 

Cándido García Sanjuán, pensando en mejorar las condiciones del entorno de la recién trazada Avenida de Colón, donde se encontraba su hotel, el Tenerife Playa, se trasladó en el verano de 1968 a Lanzarote para contactar con César Manrique en aras a que se hiciera cargo de la decoración de su proyecto, la construcción de una piscina en los bajíos en el Charco de la Coronela. El artista lanzaroteño aceptó la invitación, visitó el Puerto de la Cruz y en enero de 1969 se encuentra en el hotel Tenerife Playa con Felipe Machado del Hoyo y demás responsables locales del sector turístico para colaborar con el proyecto de Martiánez[9], que no tenía que ver con el de García Sanjuán. Es la primera vez que viene a la ciudad el artista lanzaroteño.

En el año 1969 el Ayuntamiento decidió ampliar el Lido San Telmo. Encargó la obra  a los ingenieros José Luis Olcina Alemany y Juan Alfredo Amigó Bethencourt. Felipe Machado del Hoyo se entrevista con el artista lanzaroteño César Manrique, y le sugiere sea el comisionado por el Ayuntamiento. César Manrique planteó la alternativa de aprovechar la zona como litoral recreativo con los ingenieros José Luis Olcina Alemany y Juan Alfredo Amigó Bethencourt. Se trataba del proyecto del Lago Martiánez o Complejo Martiánez. La obra resultó adjudicada y realizada por Luis Díaz de Losada y García y en la ejecución actuó como director artístico, el alma máter del proyecto, César Manrique. En cuanto al estilo artístico, César Manrique se inspiró en los sencillos componentes de la ermita de San Telmo y de su entorno, y en continuidad con su línea arquitectónica. A lo largo de la avenida de Colón hasta la playa de Martiánez lo dotó de muretes pequeños y asientos blancos, de jardineras para flores y pérgolas.

La otra gran intervención de César Manrique, esta si por encargo a su persona, fue la creación de la Playa Jardín en el oeste de la ciudad, provocando la segunda gran transformación del litoral portuense. Fue en la década de 1980 cuando se iniciaría el ambicioso proyecto de regeneración del litoral que abarca desde el castillo de San Felipe hasta enlazar con el barrio de Punta Brava, donde se encuentran las playas de callaos del Castillo, del Charcón y Punta Brava. César Manrique se encargó de la regeneración de dichas playas, de su diseño y de su dirección artística. Flores y paseos peatonales, con amplias escalinatas, un conjunto equipado de bancos, pérgolas, enredaderas y zonas recreativas de acceso libre predominan en el diseño. La presencia de César Manrique también se manifestó en dos esculturas móviles.[10]

Sin embargo, ¿es el PASEO DE SAN TELMO una obra de César Manrique?.  Los defensores del proyecto de “MEJORA Y ACONDICIONAMIENTO DEL PASEO DE SAN TELMO”, entienden, según los informes técnicos de la Administración, que no. La misma Fundación César Manrique confirmó a Gabriela Gulesserian (D.A. 8-VIII-2013) “que en su archivo documental no hay constancia de que el prestigioso arquitecto lanzaroteño participara en la obra, y tampoco “lo constatan sus colaboradores habituales en Tenerife, que estuvieron junto a él en otros proyectos como el diseño del Lago Martiánez”. Sin embargo, la Plataforma Ciudadana Maresía considera que César Manrique dejó su huella en el diseño y mobiliario del Paseo San Telmo

Vamos a ver que nos dicen algunas referencias orales y escritas. Husmeando en la hemeroteca de la época se constata que César Manrique sí dio muestras de intervenir en el actual PASEO DE SAN TELMO.

El columnista de los años setenta del periódico La Tarde, Pedro Félix de Benito, firmaba  como Tin Marín,  que mantuvo bajo el epígrafe Puerto de la Cruz, en dos columnas, en su artículo del 24 de septiembre de 1975, afirmaba:

 

Por cierto, ya que estamos hablando de obras en las calles de la ciu­dad, digamos que el domingo tuvimos ocasión de charlar un buen rato con este artista autén­tico e integral que es César Man­rique quien, como se sabe, es el encargado de la ornamentación y tratamiento del Lago Artificial así como también de la calle San Telmo y en relación con esta última vía nos manifestó que en su ausencia de la ciudad se habían hecho allí, o al menos así daba la impresión de ser, alguna que otra cosilla que no estaba dentro de las directrices que, para dicho paraje, él había dejado pro­yectados. De manera que vamos a ver si se atiende como es debido al amigo César, que indiscutible­mente sabe de estas cosas más y mejor que persona alguna.

Iba acompañado César Manrique en aquel momento de Tico Medina y el arquitecto madrileño Fernando Higueras Díaz, pasando “revista” del lugar.[11] 

Ya comenzadas las obras del proyecto de Joaquín Jalvo Jiménez , el miércoles 28 de enero de 1976, el rotativo El Día publicó un largo Pedro Antonio Fuentes, titulado

El Paseo de San Telmo del Puerto de la Cruz, recuperado para los ciudadanos. Es muy ilustrativa la referencia que hace a la intervención de César Manrique

 Una buena iniciativa del Ayuntamiento esta de reservar para los ciudadanos de a pie el Paseo de San Telmo, de donde han desaparecido también las terrazas  de los muchos bares y restaurantes de la zona, que habían prácticamente invadido lo que desde siempre era del ciudadano.

El viejo pavimento de asfalto por donde circulaban los coches ha sido sustituido por otro de losas de cemento hormigonado y el lugar ha sido decorado con piedras rocosas. La obra de remodelación del paseo se debe al gran artista lanzaroteño César Manrique, quien ha puesto en la empresa el sello de su característico buen hacer estético. Jardineras para palmas tropicales, con bancos redondos y blancos adosados a ellas, iluminación por medio de unas funcionales farolas instaladas en el muro que linda con el borde de terraplén, focos reflectores en los salientes de las rocas. Todo ello ha servido para convertir el viejo e inhóspito paseo en un lugar acogedor, donde se oyen todas las lenguas y todos los hombres y mujeres caminan ajenos a las preocupaciones  del tráfico, del ruido y del peligro de los coches, a los que se ha arrebatado, con la colaboración inapreciable de César Manrique, un trozo de ciudad recuperada para los ciudadanos.

 Según Pedro Antonio Fuentes, la obra de remodelación del paseo se debe a César  Manrique, el pavimento, las palmeras, los bancos redondos y blancos adosados a ellas, iluminación por medio de farolas y el muro recubierto con piedras rocosas, las califica él, pero que hoy hablamos de piedras basálticas.

El mismo Pedro Antonio Fuentes, bajo el título EL LAGO ARTIFICIAL DE MARTIÁNEZ EN EL PUERTO DE LA CRUZ,  del viernes, 22-04-1977, del periódico La Tarde, afirma que “La obra realizada en el litoral de Martiánez se debe al artista lanzaroteño César Manrique, quien a la vez ha venido tratando otros rincones de la ciudad del Puerto de la Cruz, como pueden ser el paseo de San Telmo y las actuales zonas peatonales que en el Puerto de la Cruz existen”.

Según aseguró el aparejador del proyecto de remodelación del actual paseo, Elías Fernández del Castillo al periódico Diario de Avisos, que trabajó “codo con codo” con Luis Díaz de Losada, el contratistas, y con César Manrique: “yo hacía lo que él [César Manrique] me decía, seguía sus directrices”.[12] Fernández del Castillo  asegura que César Manrique estuvo en la obra, en la que Luis Díaz de Losada era el responsa­ble de la contrata, mientras que Alfredo Amigó y José Luis Olcina, los ingenieros. Aprovechando que se estaba haciendo el Lago Martiánez se remodeló el Paseo San Telmo porque estaba en muy mal estado, apunta el aparejador. Según él, era una actua­ción que tenía como objetivo abrir la zona y ganar espacio para el disfrute de los ciudadanos. El aparejador añade, “César no quería hacer nada en la ermita y por eso no estuvo de acuerdo con lo que finalmente se ejecutó. Varios años más tarde se hicieron otros trabajos que no estaban en el pro­yecto original, como la rampa para personas con discapacidad”.

En efecto,  por todos los alrededores del PASEO DE SAN TELMO se detectan claros elementos atribuidos a César Manrique. Todo responde a la filosofía de la estética que el artista lanzaroteño defendía: integrar el blanco en el paisaje, en el entorno. Son característicos de la obra de César Manrique, no solo el predominio del color blanco, sino también las pérgolas, las jardine­ras, el muro de piedra y el resalte de elementos naturales, los bancos, las baldosas, el pavimento, la conexión entre los espacios curvos y rectos, los muros redondos, colocar callados entre las baldosas porque resisten mejor las maresías, los elementos escultóricos debajo, incluso intervino sobre el muro existente, porque César Manrique respeta la singularidad del lugar, del espacio emblemático de tránsito que es el paseo, y es consciente de que su muro es parte indiscutible de esa singularidad por lo que no lo elimina sino lo transforma, lo moderniza. El muro lo recubre de piedra y resalta los elementos naturales.

Según el aparejador Elías Fernández del Castillo, varios años más tarde se hicieron otros trabajos que no estaban en el pro­yecto original, como la rampa para personas con discapacidad. Efectivamente, César Manrique había ideado más bancos, no redondos como el que hay ahora, sino cuadrados para sentarse y un espaldar con la palmera canaria en el centro. Se construyeron más banco, hasta la calle Corales.  César Manrique se ve que abandona la isla y cuando regresa se encuentra que han sido eliminados algunos bancos y sustituidos por la rampa para personas discapacitadas tal como existe hoy.  Eso provocó un gran disgusto en el artista lanzaroteño. 

En septiembre de 2013, la Plataforma Ciudadana Maresía  se traslada a Lanzarote para poner en conocimiento los elementos manriqueños en el PASEO DE SAN TELMO a la Fundación César Manrique dado su comunicado a través del la prensa local. La Fundación muestra interés por la alerta y en noviembre visitaron el Puerto de la Cruz su director Fernando Gómez Aguilera y ell responsable del Área de Didáctica, Alfredo Díaz Gutiérrez. Comprobaron el estado de las obras de César Manrique y al pasear por San Telmo se percatan de la existencia de elementos manriqueños en el paseo. De negarlo en un principio pasaron a considerarlo como muestra de la intervención del artista.

Como consecuencia, el presidente de la Fundación César Manrique, Fernando Gómez Aguilera, se dirigió por carta al alcalde del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz en noviembre de 2013 para manifestarle su preocupación por el deficiente estado de conservación de Playa Jardín, equipamiento público diseñado por César Manrique, así como por el proyecto que se está ejecutando en la actualidad en el PASEO DE SAN TELMO. En el escrito referido, solicita a la mencionada alcaldía que tenga a bien “introducir las correcciones necesarias para que tanto el equipamiento de Playa Jardín como los elementos existentes en el Paseo de San Telmo de autoría del artista César Manrique susceptibles de ser conservados por su valor, se protejan en las mejores condiciones de disfrute público y continúen enriqueciendo el patrimonio del consistorio que preside”. Considera, y así se lo hizo saber al Ayuntamiento, que una sensibilidad abierta a proteger razonablemente la huella de César Manrique en el municipio, su contribución creativa a la regeneración de su imagen moderna, es la mejor manera de mantener viva de la memoria del artista.

El 15 de enero el encargado Alfredo Díaz Gutiérrez visitó el Puerto de la Cruz y en la sala Timanfaya impartió una conferencia donde ratifica la existencia de elementos manriqueños en el PASEO DE SAN TELMO expuestos más arriba.  

¿Estamos ahora capacitados para responder a la cuestionada intervención de  César Manrique en el PASEO SAN TELMO?..

Cuando en el Plenos del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz celebrado el 26 de febrero de 1975 ratifica el proyecto del Lago de Martiánez señala como los únicos redactores de la obra a los Ingenieros de Caminos Juan Alfredo Amigó Bethencourt y José Luis Alcina Alemany, por un monto de 74.561.496 de las antiguas pesetas, no se menciona para nada a César Manrique. Tampoco en el Pleno de octubre de 1975, cuando se hace referencia a la ejecución del proyecto del Complejo Turística [la Sala Andrómeda] en la isla central del Lago Martiánez a César Manrique como su autor, sino que es obra de los ingenieros encargados del proyecto. 

La obra del Lago Martiánez se atribuye a Cesar Manrique. Sin embargo, no elaboró proyecto alguno. Según, José Luis Olcina Alemany y Juan Alfredo Amigó Bethencourt, fue en una de sus visitas al Puerto de la Cruz, cuando en una reunión informal, César Manrique plasmó su inspirada idea del en unos trazos dibujados, en escasos minutos, sobre una servilleta de papel en una pizzería de la ciudad, de lo que habría de ser la génesis de la obra más relevante en su género, de verdadero alcance tanto nacional como internacional, y uno de los principales atractivos turísticos de Canarias y España. Según Alfredo Díaz Gutiérrez, de la Fundación César Manrique (Lanzarote), ese era con frecuencia el modo de proceder de César Manrique en muchos de sus obras: dar ideas sin proyecto. Era capaz de diseñar una obra como el Lago Martiánez sin necesidad de proyecto, como hizo con el PASEO SAN TELMO

Valor paisajístico del Paseo de San Telmo  

 El otro nivel de análisis es el geográfico y en concreto, la geografía del paisaje. Sus  paradigmas estéticos y paisajísticos son importantes, pero también diluido en el terreno de la subjetividad y la sensibilidad, por lo que dotar de valores patrimoniales al PASEO DE SAN TELMO depende de la sensibilidad de cada persona. Sin embargo, es mi intención dedicar una particular atención porque puede ayudar a reconocer aquellos valores que también entraña el lugar.

            El PASEO DE SAN TELMO es una obra vial heredada del pasado, producto de la acción humana realizada por nuestros antepasados. Según María Ángeles Querol, catedrática de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid, algo «heredado» -y ese es el significado real de la palabra «patrimonio»- , ya sea de nuestros padres u obras humanas, tiene que haber al menos una generación entre quienes lo hicieron y quienes ahora lo vivimos. En este sentido, las obras producidas a lo largo de nuestra historia son los patrimonios culturales actuales, los elementos patrimoniales. Hay diversas manifestaciones de bienes culturales o del patrimonio y una de ellas es el patrimonio paisajístico. La configuración física, social y humana del PASEO DE SAN TELMO forma parte de un paisaje singular, muy característica del Puerto de la Cruz, que quien lo contempla desde la perspectiva desde el Penitente o Punta del Viento percibe esa singularidad que justifica su valor patrimonial. Aún reconociendo que la mirada del paisaje depende del gusto particular de quien lo contempla, no se puede negar que es un símbolo de identidad del paisaje marino y urbano de la ciudad. Sus valores físicos, geográficos, artísticos, pintorescos e históricos, es decir, culturales justifican su valor patrimonial.  

Uno de los argumentos para su destrucción del proyecto de “MEJORA Y ACONDICIONAMIENTO DEL PASEO DE SAN TELMO”, es que “se trata integrar el paseo marítimo con el mar”. No es necesario insistir sobre la importancia del mar en el paisaje geográfico. El mar ocupa un espacio preponderante en las ciudades de costa como el Puerto de la Cruz.

El paseo se abre al mar cuando está casi a la misma rasante para contemplar el arenal y la playa, sentir la orilla como si se estuviera al borde del agua, es como la “sala de estar”, según el catedrático de Geografía Humana de la Universidad de León, Lorenzo López Trigal, pero no cuando lo que hay detrás es una considerable altura. Es más, el muro es tan bajo que a lo largo del paseo se percibe cercano el mar. Precisa­mente hay una tendencia en la arquitec­tura del paisaje que aboga por “descubrir’ lo que está “oculto”, el mar, en este caso. Uno no va caminando a lo largo del paseo y percibe la presencia del mar con un muro que no lo oculta, y detrás de ese muro hay algo que llama la atención y la ten­dencia es a mirar para descubrir  lo que hay allí. Es más, el muro no impide ver el mar por el  PASEO DE SAN TELMO.

El PASEO DE SAN TELMO es un rincón  de valor paisajístico que forma parte de la identidad del Puerto de la Cruz. Es parte del patrimonio de la ciudad.  El PASEO SAN TELMO es un área de la ciudad muy singular y esa singularidad es su belleza, adquirida por el paso del tiempo y la pátina que ha dejado éste, en las piedras basálticas que recubren el antiguo muro de mampostería. Por eso es patrimonio. Si se estandariza, como se pretende hacer con el proyecto “MEJORA Y ACONDICIONAMIENTO DEL PASEO DE SAN TELMO”, pierde su belleza, su singularidad, su interés como espacio único.  Pierde su valor patrimonial pero, a la vez, pierde su valor turístico y una ciudad turística como el Puerto de la Cruz no puede perder este rincón. Nadie puede creer, en su sano juicio, que la baranda de acero inoxidable que va a sustituir el muro de San Telmo vaya a tener el mismo efecto visual sobre el paisaje del litoral de San Telmo. Lo mismo se entiende con el mobiliario urbano manriqueño. El frío, monótono, uniforme y estandarizado que pretende realizarse en la calle nunca podrá tener el mismo encanto, atracción y fascinación que tiene hoy. Consecuentemente, tampoco tendría el atractivo turístico reinante en la actualidad.

En el Informe último emitido por la Comisión Insular de Patrimonio Histórico del Excmo. Cabildo Insular de Tenerife en sesión celebrada  el día 19 de diciembre de 2013, en relación con el escrito de fecha 5 de noviembre de 2013 remitido por el director del Departamento de Historia de Arte de la Universidad de La Laguna, vuelve a ratificar sus dictámenes anteriores en base a que el proyecto “MEJORA Y ACONDICIONAMIENTO DEL PASEO DE SAN TELMO” respeta escrupulosamente la normativa aplicable, sin seguir dando argumentos ni conseguir la unanimidad de sus miembros, pues contó con la oposición de la profesora Clementina Calero Ruiz, a pesar de haber participado en el dictamen de dicha comisión, mostrándose favorable los criterios esgrimidos por  la Plataforma Ciudadana Malesía, así  como la preocupación del director del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna, Gonzalo Pavés Borges  y su pleno respaldo a las solicitudes presentadas por la Plataforma Ciudadana Malesía.

CONCLUSIÓN

 Esta es la historia objetiva del muro de San Telmo. Estas son las razones históricas. Contra ellas se levantan las razones políticas, económicas e ideológicas. Las razones que niegan la historia. La evidencia. Su objetivo es omitir las pruebas historiográficas expuestas, para justificar la destrucción del muro histórico de San Telmo. No se apoyan en argumentos analíticos, ni históricos, sino argumentos simples antihistóricos. En definitiva, no toman en consideración las pruebas documentales expuestas, sino niegan la realidad objetiva para adaptarla a sus puntos de vista y necesidades de justificación. Solo desde la ceguera y el discurso vacío se puede negar la historia y la memoria. No se puede dar la espalda a la historia. Por eso, no se debe destruir el muro ni el mobiliario del PASEO SAN TELMO sino rehabilitarlos para respetar su sentido histórico, su memoria colectiva de un pueblo y de una isla. La destrucción del muro y el mobiliario representan una grave agresión a un Patrimonio Histórico o Cultural (con mayúscula) de la ciudad turística.

 

Por consiguiente:

CONSIDERANDO que los relatos  expuestos en este trabajo proceden de fuentes documentales verificables, aunque se considera no son todas las existentes, sobre el PASEO DE SAN TELMO en el Puerto de la Cruz.

CONSIDERANDO que el resultado de la construcción del muro de la vía es la continuación del parapeto  alzado para la adaptabilidad del PASEO DE SAN TELMO que comunicaba la batería de San Telmo con la calle de Santo Domingo en el siglo XVIII.

CONSIDERANDO que la documentación y razones expuestas verifican el carácter histórico del muro longitudinal que atraviesa el PASEO DE SAN TELMO.

CONSIDERANDO como ciertos los testimonios los miembros de la Fundación César Manrique, Fernando Gómez Aguilera, Alfredo Díaz Gutiérrez, las declaraciones de Elías Fernández del Castillo y todas las personas que defienden los elementos y detalles que son característicos de la intervención de César Manrique en el PASEO DE SAN TELMO. 

CONSIDERANDO que el actual revestimiento de piedra basáltica del muro del PASEO DE SAN TELMO es idea y sugerencia de César Manrique.

CONSIDERANDO que en el análisis detallado de los argumentos expuestos
existe la intervención de César Manrique en la plazoleta construida en el
naciente del muro del PASEO SAN TELMO.

CONSIDERANDO que  en el análisis detallado de las características del mobiliario del PASEO DE SAN TELMO se perciben la huella de César Manrique.

CONSIDERANDO que la existencia de huellas en el PASEO DE SAN TELMO del
artista lanzaroteño César Manrique es todo un reclamo cultural y turístico para el Puerto de la Cruz.

CONSIDERANDO que al contemplar el carácter histórico muro del PASEO DE
SAN TELMO es una huella del paso del tiempo que adquiere bien patrimonial a conservar.

CONSIDERANDO que en el actual PASEO DE SAN TELMO existe una vegetación a
base de palmeras canarias en sintonía con el paisaje urbano y rural del
lugar y de Canarias en general.

CONSIDERANDO que los elementos del paisaje urbano, mobiliario y entorno
del PASEO DE SAN TELMO  hasta la playa de Martiánez es propio de la estética manriqueña que la hace singular y, consecuentemente, único en la intervención de César Manrique.

CONSIDERANDO que entre el PASEO DE SAN TELMO, la garita de la antigua batería y ermita de San Telmo y la zona de Martiánez forman un conjunto estilístico unitario que integra vegetación, arquitectura y paisaje.

CONSIDERANDO que es una variante del paisaje urbano y marino única de Canarias por su forma y estética.

CONSIDERANDO que después del Informe último emitido por la Comisión Insular de Patrimonio Histórico del Excmo. Cabildo Insular de Tenerife en sesión celebrada  el día 19 de diciembre de 2013 han salido a la luz nuevas aportaciones históricas sobre la participación de César Manrique en el conjunto del PASEO SAN TELMO.

CONSIDERANDO que en Comisión Insular de Patrimonio Histórico del Excmo. Cabildo Insular de Tenerife no hay unanimidad sobre este tema tan delicado desde la perspectiva patrimonial y artística.

CONSIDERANDO que el PASEO DE SAN TELMO es un bien patrimonial a conservar, no se destruya sino que al ser de uso público, se hagan las reparaciones y obras necesarias de saneamiento para su perpetuidad en el tiempo.

Por todo ello, considerando que las pruebas expuestas son suficientes
para considerar el PASEO DE SAN TELMO un bien de gran valor patrimonial,
de interés paisajístico urbano y marítimo, además de cultural del Puerto
de la Cruz, se proceda a su conservación, realizándose solo las necesarias obras  para su mantenimiento, respetando la idiosincrasia del lugar y su carácter histórico, en aras a conservar el pasado histórico y artístico del Puerto de la Cruz, y evitar a ser sustituido por uno nuevo de carácter estándar

Por la misma razón, considerando las pruebas expuestas son suficientes
para considerar el PASEO DE SAN TELMO un bien de gran valor patrimonial,
de interés paisajístico urbano y marítimo, además de cultural del Puerto de la Cruz, se revise las decisiones tomadas por ahora de los diferentes organismos de la Administración y se proceda a abrir el expediente administrativo oportuno para que sea considerado un Bien de Interés Cultural según los criterios de las leyes vigentes del PASEO DE SAN TELMO.

 Así mismo, se proceda a la rectificación del Catálogo de Bienes a conservar en el Puerto de la Cruz elaborado por el Gobierno de Canarias en la medida en que ha quedado antiguo.


NOTAS

 [1] PINTO DE LA ROSA, José María. Antiguas fortificaciones de Canarias. Museo Militar Regional de Canarias. 1996. p. 622.

[2] VIERA Y CLAVIJO, José de.  Noticias de la Historia General de las Islas Canarias. Ed. Goya Ediciones . 6ª Ed., 1971. p. 309.

[3] R.P.P.C. T 28 fº 70.

1 ÁLVAREZ RIXO, José Agustín (1994). Anales del Puerto de La Orotava /1701-1872). Cabildo Insular de Tenerife/Ayuntamiento del Puerto de la Cruz. Santa Cruz de Tenerife. p. 81.

[5] BARROSO HERNÁNDEZ, Nicolás (1997). El Puerto de la Cruz. La formación de una ciudad.  Ayuntamiento del Puerto de la Cruz. p. 33.

[6] ÁLVAREZ RIXO, José Agustín (1994). p.150.

[7] PINTO DE LA ROSA, J. M. 1996. p. 624.

[8] D. A. Jueves, 5-12-2013.

[9] La Tarde, 13-9-1968/ El Día, 7-1-1969)

[10] Para una exhaustiva información sobre la obra de César Manrique en el Puerto de la Cruz, véase el libro El turismo en el Puerto de la Cruz, a través de sus personajes, de Nicolás González Lemus y Melecio Hernández Pérez (Escuela Universitaria de Turismo Iriarte, 2010).

[11] La Tarde. 24-IX-1975.

[12] D. A. 10-VIII-2013.

Firmado: Nicolás González Lemus

(Licenciado en Filosofía,  Doctor en Geografía e Historia

por la Universidad de La Laguna y profesor

de la Escuela Universitaria Iriarte, adscrita

a la Universidad de la Laguna)